Me parece muy buena esta página, la he leído y me he reido harto... así que ánimo... a pasearse por ahí.
Dejo un video en apoyo moral al "Ezcritor"; ojalá gane el concurso.
26 de noviembre de 2008
19 de noviembre de 2008
Electric Dreams
Esta película podría considerarse de "culto", salió en 1984 cuando las computadoras empezaban a volverse famosas, donde tener una era practicamente un lujo; de hecho la computadora que "protagoniza" la película era de lo más adelantado que existía en la época; así que ya se imaginarán de qué tipo sería, obviamente si la vieran ahora no podrían evitar esbozar una que otra sonrisa de: -hay, pero mira que linda compu... tan tierna, tan grande...qué curiosa...- pero la película en sí vale la pena; es más bien de corte romántico, narra la historia de Miles, un típico nerd que un día cualquiera decide comprar una computadora; ocurre un pequeño accidente con ésta y entonces comienza a desarrollar sus emociones, creando una serie de situaciones muy interesantes. 
La banda sonora es muy buena, obvio muy ochentera, pero considero que vale la pena tenerla en la colección. Desde aquí la pueden descargar.
"El duelo" una escena muy conocida de la movie
Por cierto se imaginan cuál es la traducción horrorosa que le pusieron: Eddie y la computadora enamorada... habrá que matar a los distribuidores no? Pasen por esta página y encontrarán datos muy interesantes
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18 de noviembre de 2008
El Diario de Bridget Jones
Una película que retrata la vida de una mujer a la que, según la sociedad, ya "se le fue el tren"; con su soltería y su vida sedentaria, parece más bien describir el típico estereotipo de la mujer treinteañera; sin embargo, ¿quién no ha conocido o se ha sentido alguna vez como una Bridget más transitando por la vida? O como se dice por ahí: "Todas tenemos una Bridget dentro"Aquí mi corazón palpitó por Colin Firth, ahhh y cómo no, siendo un galanazo inglés (la verdad es que no me resisto al acento); superó incluso a Hugh Grant quien interpretó al clásico "Don Juan.
La banda sonora de la película cuenta con canciones de Sheryl Crow, Robbie Williams y Geri Halliwell. Y no podía faltar la de: All by myself con la que muchas alguna vez nos hemos identificado ;) Desde aquí se lo pueden descargar
Está basada en el libro de Helen Fielding y de alguna manera la autora también tomó ciertos elementos del libro de Jane Austin: Orgullo y Prejuicio (¿no les suena el nombre del Mr. Darcy?). El libro pertenece al género de novela romántica que se está volviendo tan popular: Chic Lit, que básicamente es literatura escrita por y para las féminas, preferentemente solteras, trabajadoras y de entre 20 y 30 años, aunque habrá alguno que otro despistado que se ría de y con ellas. Descarguen el libro aquí.Yo no pierdo oportunidad de verla (aunque ahora me tiene algo harta porque la repiten mucho en el cable), se las recomiendo, pasarán un buen rato.
SINOPSIS:Bridget Jones (Renée Zellweger) es una treinteañera de la ciudad de Londres que trabaja en una editorial y ve cómo sus noches pasan solitarias junto a su sofá, su televisor, su bebida, sus cigarrillos y sus kilitos de más. Su familia, como siempre, trata de emparentarla con un pretendiente, en esta ocasión el señor Darcy (Colin Firth), pero el primer encuentro no resulta nada bueno. No obstante, con quien sí consigue un inesperado lío es con su propio jefe en la editorial, Daniel Cleaver (Hugh Grant), que comienza con el intercambio de mensajitos por ordenador en la oficina. Lejos de haber encontrado al hombre de su vida, el mujeriego Cleaver la abandona por otra y Bridget vuelve a quedarse sola. Pero aparece de nuevo en escena el señor Darcy, que asegura amarla tal y como ella es.
PERSONAJES:
Renée Zellweger - Bridget Jones(quien subió bastante de peso para interpretar este papel; después hizo la película de Chicago y a bajar de peso cómo no, qué envidia! aunque claro si yo tuviera mi propio entrenador personal... jajaja; en fin).

Hugh Grant - Daniel Cleaver

Colin Firth - Mark Darcy

9 de octubre de 2008
True Blood
Esta nueva serie de HBO me ha dejado gratamente sorprendida... es muy buena! ya hasta tienen confirmada una segunda temporada (sólo llevan hasta el capítulo 5 de la primera...) Es de los creadores de Six Feet Under y la trama se desarrolla en Louisiana donde vampiros y humanos conviven en relativa "armonía" gracias a la invención de sangre artificial: "True blood".Anna Paquin (Rouge en los X-Men) protagoniza a una mesera que tiene la habilidad de escuchar los pensamientos de los demás; y Stephen Moyer interpreta a Bill Compton, un vampiro que se ganará el corazón de la protagonista... No les puedo contar más, hay que verla!
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Y si quieren saber más de los libros en los que está basada esta serie, tienen que darse una vuelta por este blog, que lo tiene bastante bien explicado...

5 de octubre de 2008
Across the universe
Esta película me resultó eclipsante; la trama, la manera en que interpretan la música de los Beatles, todos los aspectos visuales me atraparon. Desde que ví los avances de cine dije: -yo quiero verla... Aún así tuve que esperar algo de tiempo porque por circunstancias que no vienen al caso, no la pude ver en salas de cine (de lo cual aún me arrepiento), pero cuando la ví fue... mágico, no sé cómo explicarles... terminé y desee tener el soundtrack en mis manos para poderlo oír en cualquier momento y/o circunstancia. SINOPSIS:

"Across the universe" es el último musical de la directora y guionista Julie Taymor. Inspirado en los años sesenta, la cinta cuenta una historia de amor a través de 33 canciones de Los Beatles. Sin olvidar en ningún momento el contexto político, con la guerra de Vietnam de telón de fondo, los movimientos políticos radicales, los hippies, las drogas y una generación que se atrevía a expresarse. Lo original de esta cinta es que en lugar de contar una historia y ponerle música de fondo como generalmente conocemos a los musicales, esta es la situación inversa, a través de las canciones y sus letras nos cuenta una historia. Con una selección perfecta de los temas de Los Beatles, la directora cuenta la historia de Jude y Lucy, dos amantes que el destino ha decidido separar y que ellos deberán desafiar para reencontrase. Una historia que va desde Liverpool pasando por Detroit y las protestas para terminar en Vietnam. Una idea original que acerca a los jóvenes de hoy lo que se vivió en los sesenta, los sentimientos y las pasiones que movieron a miles de personas, solo en defensa de sus ideales. "Across the universe" cuenta también con algunos cameos estelares como Bono (U2), Joe Cocker o Salma Hayek. Una película llena de amor, libertad y vida.
Reparto:

Evan Rachel Wood - Lucy Carrigan (¿Pueden creer que ande con Marilyn Manson?)

Joe Anderson - Maxwell "Max" Carrigan
Y la música bueno, no sé qué es mejor: si la parte visual o la musical... estoy en un dilema, no puedo decidirme por alguna en particular; mientras tanto pueden descargarse el soundtrack edición especial:

Contraseña: enmuerto
Disfrútenlo!
Breaking down - Amanecer
Bueno pues ya había hablado de esta saga de nuevos vampiros. Este es el libro que termina con la historia y con muchas de las ilusiones de lectores incautos... el final no es tan malo; es lo que toda lectora romántica asidua habría deseado; sin embargo no muchos están de acuerdo, así que para armar polémica, los invito a leerlo.Desde aquí lo pueden descargar. Y cualquiera que sea su opinión... disfrútenlo! no se olviden de que al fin de cuentas es sólo un libro...
Mientras tanto, para resistir la espera, acá pueden ver el último trailer de la próxima película:
21 de septiembre de 2008
Mamma mia!
Este fin de semana fui a ver esta película. Antes de ir me preguntaba con quién podría hacerlo, porque la verdad en lo que concierne a los musicales no a cualquiera le gustan, desgraciadamente para mi, no hay muchas personas que los amen (excepto mi prima Rebe, que cómo me hizo falta...).En fin, logré que mi novio me acompañara (sobra decir que terminó echando tiros e indignado porque: - Ni siquiera cantan bien... ) Pero lo que es a mi, tendré que admitir que sí me gustó... Como dice él: -El gusto se rompe en géneros. Incluso conseguí el soundtrack, que por supuesto pueden descargar aquí. Les dejo el argumento y la lista de los personajes principales, véanla... sólo si son amantes del género... que conste que les advertí.
Argumento:
La historia comienza en una ficticia isla griega en donde Sophie, una chica de 20 años vive en el hotel de su madre y está por casarse con Sky. Su madre, Donna, nunca le ha dicho quién es su padre, y cuando Sophie encuentra su antiguo diario, encuentra la dirección de tres hombres que podrían ser su padre y decide invitarlos a su boda sin que su madre se entere.
Todo se complica cuando Sam, Harry y Bill llegan a la isla y se encuentran con Sophie y Donna, la última apoyada por sus dos mejores amigas Rosie y Tanya. Todos juntos intentaran resolver el misterio de quién es el verdadero padre de Sophie, y quién la llevará al altar.
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16 de septiembre de 2008
De vacaciones... forzadas
Bueno, pues con la noticia de que mi computadora se descompuso... se volvió loca! algo con la tarjeta madre (sin comentarios) qué mal =( por eso la ausencia de entradas...Caray ahora que no tuve este valioso instrumento de comunicación en mi poder, me pude dar cuenta de que es algo sumamente adictivo... de hecho logra una relajación total en mi sistema (que no le envidia nada al spa... jajaja) como que uno logra bloquear aquellos pensamientos irritantes y negativos. Ahora bien, junto con esa descompostura vinieron cosas demasiado positivas para mi: tendré el trabajo estable que siempre he querido, me iré lejos durante un tiempo y estaré muy estresada otro tanto, pero considero que vale la pena.. deséenme suerte!
3 de agosto de 2008
My girl
Acabo de ver esta película y de verdad, o estaba muy sensible o no sé pero siempre que la veo lloro... es que es tan triste... el niñito es tan lindo...en fin; les dejo el argumento y el trailer para ver si se animan a verla:
Mi chica relata el verano de los 11 años de Vada, que cambiaría su vida para siempre. Vada es muy diferente a las niñas de su edad porque en vez de jugar
con ellas, disfruta leyendo libros y sueña con ser escritora. Un sueño, motivado en parte al estar enamorada de su profesor de literatura. Lleva una vida difícil, puesto que vive rodeada de difuntos, no conoció a su madre, no tiene amigas en quien confiar y su padre, además de no tener tiempo para ella, se ha enamorado de la nueva maquilladora funeraria, Shelly, de quien intentará separar a como de lugar.
Su único y mejor amigo es Thomas, un niño del pueblo que tampoco tiene amigos y que además padece alergias a casi todo lo que le rodea. Veda y Thomas están siempre juntos, hacen travesuras, viven su primer beso juntos y sueñan con crecer rápido.
Ya no les dejo más porque arruinaría su final, aunque a estas alturas creo que la mayoría alguna vez la ha visto.
Mi chica relata el verano de los 11 años de Vada, que cambiaría su vida para siempre. Vada es muy diferente a las niñas de su edad porque en vez de jugar
con ellas, disfruta leyendo libros y sueña con ser escritora. Un sueño, motivado en parte al estar enamorada de su profesor de literatura. Lleva una vida difícil, puesto que vive rodeada de difuntos, no conoció a su madre, no tiene amigas en quien confiar y su padre, además de no tener tiempo para ella, se ha enamorado de la nueva maquilladora funeraria, Shelly, de quien intentará separar a como de lugar. Su único y mejor amigo es Thomas, un niño del pueblo que tampoco tiene amigos y que además padece alergias a casi todo lo que le rodea. Veda y Thomas están siempre juntos, hacen travesuras, viven su primer beso juntos y sueñan con crecer rápido.
Ya no les dejo más porque arruinaría su final, aunque a estas alturas creo que la mayoría alguna vez la ha visto.
2 de agosto de 2008
La Ley de Herodes
El título de este post podría confundirse con el de una película mexicana que salió no hace mucho; pero, cuidado... no se trata de eso sino del título de la obra que alberga 11 cuentos del autor, eso sí mexicano: Jorge Ibargüengoitia (De hecho, nada que ver con la película...).Se dice que fue el único libro de cuentos que escribió como tal y que más que cuentos eran vivencias narradas muy al estilo de este particular narrador.
De verdad no pueden dejar de leerlo, yo lo leí hace poco y de verdad su humor es único, lleno de ironía y sarcasmo tal que les aseguro una sonrisa de oreja a oreja mientras lo leen. Transcribo íntegro uno de sus cuentos y si les interesa, desde aquí lo pueden descargar completo.
Sinópsis:
En estas piezas el narrador es víctima de mendigos y mentirosos, de la mezquindad, el tartufismo y otras manías, en una suerte de enredos domésticos y amores frustados. Como en el resto de su obra narrativa, en La Ley de Herodes el autor exige al lector su total complicidad y como justo premio le otorgará el inigualable regocijo de experimentar con el protagonista un merecido desquite o una maliciosa venganza, sin piedad, sin misericordia y eso sí, con excesivo sarcasmo.
Cuentos:
- El episodio cinematográfico.
- La Ley de Herodes.
- La mujer que no.
- What Became of Pampa Hash?
- Manos muertas.
- Cuento del canario, las pinzas y los tres muertos.
- Mis embargos.
- La vela perpetua.
- Conversaciones con Bloomsbury.
- Falta de Espíritu Scout.
- ¿Quién se lleva a Blanca?
¿QUIÉN SE LLEVA A BLANCA?
Todo empezó con una obra de caridad: visitar a los enfermos. Mi amigo Willert estaba enfermo de anginas y varias personas fuimos a visitarlo. Durante esa visita nos bebimos la famosa botella de ron que estuvo a punto de causar la muerte de Willert. Pero eso no es lo importante; lo importante es que los visitantes éramos el arquitecto Boris Gudonov, Rita su esposa, Blanca y yo. Boris Gudonov es el villano de esta historia, Blanca y yo fuimos sus víctimas. Rita y Willert no son más que comparsas.
No importa lo que bebimos, ni lo que comimos, ni de lo que hablamos. Lo que importa es que Blanca tenía unos muslos fenomenales, que no bebía una gota y que a cierta hora se puso de pie y dijo:
—Tengo que irme.
—Yo te llevo —dijo Boris Gudonov.
La llevó a su casa en el coche y tardó tres horas en regresar.
Cuando Boris volvió, Rita, Willert y yo estábamos completamente borrachos, pero recuerdo muy bien, sin temor a equivocarme, que Boris se acercó y me dijo al oído:
—No le digas a Rita, pero acabo de acostarme con Blanca.
Esa fue la segunda vez que la vi. Antes de conocer a Blanca alguien me la había descrito como "una mujer bellísima, enamorada de imposibles". Cuando la conocí estaba vestida de color de rosa fuerte y sentada junto a un joven tímido.
"Este es uno de los imposibles", pensé.
Me decepcionó mucho. El rosa le quedaba muy mal. Tenía el pelo lacio y muy mal cortado y la piel del color de la cascara de la chirimoya.
Meses después del episodio en casa de Willert, la encontré en una fiesta en casa de Boris Gudonov. Estaba sentada en un sofá, con tres borrachos alrededor empeñados en tocarle los muslos; tenían una discusión sobre costumbres cristianas. Blanca era muy católica y los borrachos eran ateos y querían hacerla entrar en razón.
Tomé un almohadón y se lo puse sobre las piernas, para protegerla de aquellas palpaciones. Ella me miró sorprendida y agradecida.
—¿Quién se lleva a Blanca? —preguntó Rita, cuando dieron las doce de la noche.
Los tres borrachos, Boris Gudonov y yo ofrecimos llevarla. Blanca se fue conmigo, a pesar de que yo era el único que no tenía coche, ni dinero para el taxi.
Cuando caminábamos por la Colonia Narvarte, le dije que me había dado cuenta de que ella era tímida. Con eso la conquisté.
—Quisiera verte, para tomar un café y platicar contigo —dije. Quería hacer una cita para otro día porque esa noche no tenía para el hotel.
A ella le pareció muy bien. Nos sentamos al pie de una verja y ella empezó a hablar de la "comprensión". Es decir, de lo maravilloso que es cuando dos almas se entienden. Pero las nuestras no se entendieron, porque yo estaba pensando en la cama y ella en el matrimonio.
Al día siguiente fuimos a caminar un rato y después entramos en un restaurante a tomar café. Ella me relató, de una manera abstracta, sus amores imposibles. Yo le dije mi edad y le pregunté la suya.
—Tengo dos años más de los que parece. Había lloviznado y cuando salimos del restaurante hacía fresco. Le puse mi impermeable encima y le dije: —Bueno, ahora vamos a hacer el amor. Ella me miró llena de desencanto. —Eso sí que no.
—Entonces no perdamos el tiempo —le dije. Tomamos un camión que la dejaba cerca de su casa. —Parecemos un matrimonio —me dijo cuando nos sentamos—, que ha ido al cine y que ahora regresa a su casa a merendar café con leche y pan.
Después fue taciturna, pensando, quizá, que yo era "como los demás".
Tres días después se me ocurrió hacer otro intento y la llamé por teléfono. Ella me contestó con la rapidez y la sofocación de quien ha esperado tres días una llamada.
—¿Qué haces? —le pregunté.
—Voy a la Merced —me contestó.
La acompañé a la Merced a comprar pescado, pollo y melones. Cuando tomamos el camión de regreso ya éramos novios.
Al entrar en su casa le toqué las nalgas, causando la hilaridad de unos niños que vivían allí cerca. Ella me miró con reproche.
—¿Por qué eres así?
En la casa no había nadie, pero la vi tan nerviosa que no insistí.
—¿Quieres agua de limón? —me preguntó.
Cuando dije que sí, cogió un vaso que estaba ya servido y abandonado en una mesa y lo metió en el refrigerador, para que se enfriara.
Fuimos a la sala. Había un televisor, un cenicero de porcelana que figuraba una casita con chimenea funcional y varios retratos al óleo de Blanca: de huipil, de tehuana y experimentando la tragedia del Valle del Mezquital.
—Eres de la raza opresora —me dijo.
Fui su novio durante dos o tres semanas. Iba por ella a la Universidad, porque estaba estudiando para trabajadora social. Caminábamos largas horas y después, nos sentábamos en un parque, porque yo no tenía dinero para más. Un día quise convidarle unos sopes, pero cuando supo que eran a peso, le pareció un despilfarro y me llevó arrastrando hasta la esquina.
—No gastes en mí —me dijo.
Y no comimos sopes.
Una tarde, estábamos sentados en una placita que hay en San Ángel, sin decir nada. Cuando pasó un camión haciendo mucho ruido, me dijo:
—Se rompió el hechizo.
No le contesté.
Estaba tan resignada a pasar miserias a mi lado, que hasta yo empecé a creer que acabaríamos casándonos.
Blanca vivía con su padre, que era jefe de algún archivo, su madre, que era una abnegada mujer mexicana, la esposa abandonada de un hermano de Blanca, las seis hijas de este matrimonio y un hermano soltero.
Cuando me conocieron, el día en que vimos en la televisión una película argentina, la madre dijo, según Blanca, que yo era "de confianza", pero el resto de la familia pensaba que "todos los hombres son muy malos, ofrecen muchos regalos, etc." Esto me lo contó Blanca, porque yo no les oí decir más que "buenas noches".
—Yo sé que en el fondo eres bueno —me decía Blanca.
Una noche que estábamos platicando en el jardín que quedaba afuera de su casa, llegó el hermano soltero, entró sin saludarme, subió a su cuarto y a los cinco minutos abrió la ventana con mucha violencia, para que supiéramos que era hora de despedirse.
—Me gustas tanto —me dijo un día—, que si pasara junto a mí Rock Hudson, ni lo miraría siquiera.
Me sentía obligado a casarme con ella, porque ella creía que iba a casarme con ella.
—Si esto se acabara —me dijo durante uno de nuestros paseos vespertinos—, me daría mucha tristeza.
Y no se hubiera acabado, si no hubiera sido por lo que pasó en el bar "Del Paseo".
La cosa fue así: un día tuve dinero y la invité a tomar la copa. Ella pidió un vermuth batido que le duró toda la tarde. Cuando se lo terminó, me dijo cómo iban a llamarse nuestros hijos.
—El primero, Ernesto, el segundo, Juan, el tercero, Esteban, por San Esteban. Y las mujercitas. . . etc.
Se apagó la luz en el hotel. Cuando íbamos a salir, nos dieron una vela y bajamos doce pisos alumbrándonos con ella. Al llegar a la calle, le dije:
—Esto no puede seguir así.
Pero así como antes no había entendido que lo que yo quería era acostarme con ella, no entendió entonces que no quería casarme con ella. Explicarle que no iba a haber matrimonio me tomó tres sesiones mortales. Le dije que necesitaba libertad, le dije que tenía dos amantes de las que no quería prescindir, le dije que nunca iba a tener dinero para casarme. En la tercera sesión me dijo:
—Si necesitas libertad y dos amantes y no tienes dinero, vamos a seguir como tú quieras.
Si por allí hubiera empezado, si me hubiera dicho eso al salir del restaurante, después de tomar café, aquella vez que lloviznó, ahora estaríamos casados. Pero lo dijo demasiado tarde.
—Blanca, lo que quiero es no seguir de ninguna manera.
Durante meses, Blanca anduvo lloriqueando y contándole a mis amigos que yo la había abandonado. Después se le pasó, porque no le faltaban oportunidades. Durante una época trató de regenerar a uno de aquellos tres borrachos del sofá; después estuvo, durante años, a punto de casarse con un americano.
Hace poco, el borracho a quien Blanca no pudo regenerar y que seguía borracho, me dijo:
—Cuando Blanca y yo éramos amantes, me decía que a ti te había querido mucho y que nunca le hiciste nada.
Me di cuenta de que me había convertido en otro de "los imposibles". Me puse furioso.
Todo empezó con una obra de caridad: visitar a los enfermos. Mi amigo Willert estaba enfermo de anginas y varias personas fuimos a visitarlo. Durante esa visita nos bebimos la famosa botella de ron que estuvo a punto de causar la muerte de Willert. Pero eso no es lo importante; lo importante es que los visitantes éramos el arquitecto Boris Gudonov, Rita su esposa, Blanca y yo. Boris Gudonov es el villano de esta historia, Blanca y yo fuimos sus víctimas. Rita y Willert no son más que comparsas.
No importa lo que bebimos, ni lo que comimos, ni de lo que hablamos. Lo que importa es que Blanca tenía unos muslos fenomenales, que no bebía una gota y que a cierta hora se puso de pie y dijo:
—Tengo que irme.
—Yo te llevo —dijo Boris Gudonov.
La llevó a su casa en el coche y tardó tres horas en regresar.
Cuando Boris volvió, Rita, Willert y yo estábamos completamente borrachos, pero recuerdo muy bien, sin temor a equivocarme, que Boris se acercó y me dijo al oído:
—No le digas a Rita, pero acabo de acostarme con Blanca.
Esa fue la segunda vez que la vi. Antes de conocer a Blanca alguien me la había descrito como "una mujer bellísima, enamorada de imposibles". Cuando la conocí estaba vestida de color de rosa fuerte y sentada junto a un joven tímido.
"Este es uno de los imposibles", pensé.
Me decepcionó mucho. El rosa le quedaba muy mal. Tenía el pelo lacio y muy mal cortado y la piel del color de la cascara de la chirimoya.
Meses después del episodio en casa de Willert, la encontré en una fiesta en casa de Boris Gudonov. Estaba sentada en un sofá, con tres borrachos alrededor empeñados en tocarle los muslos; tenían una discusión sobre costumbres cristianas. Blanca era muy católica y los borrachos eran ateos y querían hacerla entrar en razón.
Tomé un almohadón y se lo puse sobre las piernas, para protegerla de aquellas palpaciones. Ella me miró sorprendida y agradecida.
—¿Quién se lleva a Blanca? —preguntó Rita, cuando dieron las doce de la noche.
Los tres borrachos, Boris Gudonov y yo ofrecimos llevarla. Blanca se fue conmigo, a pesar de que yo era el único que no tenía coche, ni dinero para el taxi.
Cuando caminábamos por la Colonia Narvarte, le dije que me había dado cuenta de que ella era tímida. Con eso la conquisté.
—Quisiera verte, para tomar un café y platicar contigo —dije. Quería hacer una cita para otro día porque esa noche no tenía para el hotel.
A ella le pareció muy bien. Nos sentamos al pie de una verja y ella empezó a hablar de la "comprensión". Es decir, de lo maravilloso que es cuando dos almas se entienden. Pero las nuestras no se entendieron, porque yo estaba pensando en la cama y ella en el matrimonio.
Al día siguiente fuimos a caminar un rato y después entramos en un restaurante a tomar café. Ella me relató, de una manera abstracta, sus amores imposibles. Yo le dije mi edad y le pregunté la suya.
—Tengo dos años más de los que parece. Había lloviznado y cuando salimos del restaurante hacía fresco. Le puse mi impermeable encima y le dije: —Bueno, ahora vamos a hacer el amor. Ella me miró llena de desencanto. —Eso sí que no.
—Entonces no perdamos el tiempo —le dije. Tomamos un camión que la dejaba cerca de su casa. —Parecemos un matrimonio —me dijo cuando nos sentamos—, que ha ido al cine y que ahora regresa a su casa a merendar café con leche y pan.
Después fue taciturna, pensando, quizá, que yo era "como los demás".
Tres días después se me ocurrió hacer otro intento y la llamé por teléfono. Ella me contestó con la rapidez y la sofocación de quien ha esperado tres días una llamada.
—¿Qué haces? —le pregunté.
—Voy a la Merced —me contestó.
La acompañé a la Merced a comprar pescado, pollo y melones. Cuando tomamos el camión de regreso ya éramos novios.
Al entrar en su casa le toqué las nalgas, causando la hilaridad de unos niños que vivían allí cerca. Ella me miró con reproche.
—¿Por qué eres así?
En la casa no había nadie, pero la vi tan nerviosa que no insistí.
—¿Quieres agua de limón? —me preguntó.
Cuando dije que sí, cogió un vaso que estaba ya servido y abandonado en una mesa y lo metió en el refrigerador, para que se enfriara.
Fuimos a la sala. Había un televisor, un cenicero de porcelana que figuraba una casita con chimenea funcional y varios retratos al óleo de Blanca: de huipil, de tehuana y experimentando la tragedia del Valle del Mezquital.
—Eres de la raza opresora —me dijo.
Fui su novio durante dos o tres semanas. Iba por ella a la Universidad, porque estaba estudiando para trabajadora social. Caminábamos largas horas y después, nos sentábamos en un parque, porque yo no tenía dinero para más. Un día quise convidarle unos sopes, pero cuando supo que eran a peso, le pareció un despilfarro y me llevó arrastrando hasta la esquina.
—No gastes en mí —me dijo.
Y no comimos sopes.
Una tarde, estábamos sentados en una placita que hay en San Ángel, sin decir nada. Cuando pasó un camión haciendo mucho ruido, me dijo:
—Se rompió el hechizo.
No le contesté.
Estaba tan resignada a pasar miserias a mi lado, que hasta yo empecé a creer que acabaríamos casándonos.
Blanca vivía con su padre, que era jefe de algún archivo, su madre, que era una abnegada mujer mexicana, la esposa abandonada de un hermano de Blanca, las seis hijas de este matrimonio y un hermano soltero.
Cuando me conocieron, el día en que vimos en la televisión una película argentina, la madre dijo, según Blanca, que yo era "de confianza", pero el resto de la familia pensaba que "todos los hombres son muy malos, ofrecen muchos regalos, etc." Esto me lo contó Blanca, porque yo no les oí decir más que "buenas noches".
—Yo sé que en el fondo eres bueno —me decía Blanca.
Una noche que estábamos platicando en el jardín que quedaba afuera de su casa, llegó el hermano soltero, entró sin saludarme, subió a su cuarto y a los cinco minutos abrió la ventana con mucha violencia, para que supiéramos que era hora de despedirse.
—Me gustas tanto —me dijo un día—, que si pasara junto a mí Rock Hudson, ni lo miraría siquiera.
Me sentía obligado a casarme con ella, porque ella creía que iba a casarme con ella.
—Si esto se acabara —me dijo durante uno de nuestros paseos vespertinos—, me daría mucha tristeza.
Y no se hubiera acabado, si no hubiera sido por lo que pasó en el bar "Del Paseo".
La cosa fue así: un día tuve dinero y la invité a tomar la copa. Ella pidió un vermuth batido que le duró toda la tarde. Cuando se lo terminó, me dijo cómo iban a llamarse nuestros hijos.
—El primero, Ernesto, el segundo, Juan, el tercero, Esteban, por San Esteban. Y las mujercitas. . . etc.
Se apagó la luz en el hotel. Cuando íbamos a salir, nos dieron una vela y bajamos doce pisos alumbrándonos con ella. Al llegar a la calle, le dije:
—Esto no puede seguir así.
Pero así como antes no había entendido que lo que yo quería era acostarme con ella, no entendió entonces que no quería casarme con ella. Explicarle que no iba a haber matrimonio me tomó tres sesiones mortales. Le dije que necesitaba libertad, le dije que tenía dos amantes de las que no quería prescindir, le dije que nunca iba a tener dinero para casarme. En la tercera sesión me dijo:
—Si necesitas libertad y dos amantes y no tienes dinero, vamos a seguir como tú quieras.
Si por allí hubiera empezado, si me hubiera dicho eso al salir del restaurante, después de tomar café, aquella vez que lloviznó, ahora estaríamos casados. Pero lo dijo demasiado tarde.
—Blanca, lo que quiero es no seguir de ninguna manera.
Durante meses, Blanca anduvo lloriqueando y contándole a mis amigos que yo la había abandonado. Después se le pasó, porque no le faltaban oportunidades. Durante una época trató de regenerar a uno de aquellos tres borrachos del sofá; después estuvo, durante años, a punto de casarse con un americano.
Hace poco, el borracho a quien Blanca no pudo regenerar y que seguía borracho, me dijo:
—Cuando Blanca y yo éramos amantes, me decía que a ti te había querido mucho y que nunca le hiciste nada.
Me di cuenta de que me había convertido en otro de "los imposibles". Me puse furioso.
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